Lindano oculto / Lindano amagato

(Foto: Jesús Fernández)

Retirada de lindano de Inquinosa (Foto: Jesús Fernández)

La sucesión de (malas, malísimas) noticias que hemos ido conociendo acerca de la contaminación de las aguas de la cuenca del río Gállego por lindano se va asemejando cada vez más a la figura literaria o retórica de los esqueletos en el armario. Alguien nos ha mantenido durante 25 años en una bendita ignorancia de la presencia en nuestros grifos y cultivos de esta substancia tóxica prohibida, salvo por esporádicos episodios que no tuvieron mayores consecuencias para los responsables políticos de cada momento. La fábrica de Inquinosa cerró en 1989 y, a pesar de las actuaciones sobre terrenos y la acumulación de 4.000 toneladas de aguas contaminadas, lo cierto es que se han guardado “esqueletos en el armario” y que éstos todavía huelen y seguirán oliendo durante mucho tiempo.

Nos hemos enterado de la contaminación casi por casualidad (por avisos de los alcaldes afectados cuando las autoridades les dijeron, de tú a tú, que no se consumiese agua de boca), hemos constatado que los análisis son esporádicos y sus resultados no siempre conocidos, que se ha condenado a los responsables pero que nadie en el gobierno aragonés parece muy interesado en cobrar las indemnizaciones correspondientes, y se ha puesto de manifiesto la descoordinación e incompetencia de los gestores del gobierno aragonés y la Confederación Hidrográfica del Ebro.

Todo apunta a una catástrofe medioambiental, un “Prestige” aragonés, que se ha querido minimizar y esconder durante décadas, cuya solución no es ni fácil ni barata (esto último podría explicar -que no justificar- tan grave y continuada ocultación) y que, siendo así, vulnera el derecho a la salud, la seguridad y el medio ambiente limpio que las leyes aragonesas y europeas protegen. Todavía debemos conocer más, pues todo apunta a que no estamos viendo sino la punta de un enorme iceberg. Pero ya está llegando la hora de depurar aguas, tierras y responsabilidades.

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A suzesión de (malas, malísmas) notizias que emos ito conoxendo azerca d’a contaminazión d’as auguas d’a compleganza d’o río Gálligo por lindano se ba semellando cada begata ás á ra fegura literaria u retorica d’os carnuzes en o almario. Belún nos ha mantenito 25 añadas en una bendita inoranzia d’a presenzia en as nuestras chetas e cautibos d’ista sustanzia tosica proibita, fueras d’esporadicos episodios que no tenioron mayors consecuenzias ta os responsables politicos de cada momento. A fabrica d’Inquinosa trancó en 1989 e, á penar d’as autuazions sobre terrens e l’acumulazión de 4.000 toneladas d’auguas contaminatas, o zierto ye que s’han alzato “carnuzes en o almario” e que ístos encara puden e siguirán pudindo encara muito tiempo.

Nos emos enterato d’a contaminazión cuasi por casolidá (por abisos d’os alcaldes afeutatos cuan as autoridaz lis dizioron, de tu á tu, que no se consimise augua de boca), emos costatado que os analises son raditos e os suyos resultatos no sempre conoxitos, que s’ha condenato á os responsables pero que garra presona en o gubierno aragonés parixe guaire intresato en caxar as indemnizazions correspondiens, e s’ha meso de manifiesto a descordinazión e incompetenzia d’os chestors d’o gubierno aragonés e a Confederazión Idrografica d’o Ebro.

Tot siñala enta una catastrofe meyambiental, un “Prestige” aragonés, que s’ha quiesto minimizar e amagar por decadas, cuala soluzión no ye ni fázil ni barata (isto zaguero poderba esplicar -que no pas chustificar- tan grau e contina ocultazón) e que, en estar asinas, noze o dreito á ra salú, a seguridá e o meyo ambién limpio que as leis aragonesas y europeyas protechen. Encara en emos de saper más, pues tot apunta á que nomás semos beyendo a punta d’un granizo izeberg. Pero ya ye plegando a ora d’escorporar auguas, tierras e responsabilidaz.

Miguel Martínez Tomey

Responsable d’Afers Europeyos de Chunta Aragonesista

(Publicado en Aragón Digital http://www.aragondigital.es/noticia.asp?notid=125034&secid=21)