España: el Aragón de Europa / España: o Aragón d’Europa

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La Comisión Europea publicó recientemente el Informe sobre el Mecanismo de Alerta 2014, un instrumento destinado a hacer una evaluación previa de la situación económica de aquellos estados miembros que tienen determinados parámetros económicos en desequilibrio para lo que se considera una situación deseable. En él se pone de manifiesto hasta qué punto los efectos de las recetas económicas que la Unión Europea ha impuesto al estado español han degradado la situación de las economías familiares y disparado los niveles de pobreza. Y también que países como Alemania, Holanda y Luxemburgo acumulan superávits de tal magnitud que llevan a pensar en una insana concentración de la actividad y prosperidad en las zonas más ricas de la Unión en detrimento de las más periféricas y de base industrial más precaria.

Es, en definitiva, la vieja historia del capitalismo y su tendencia a generar crecimientos cuyos beneficios se reparten tan desigualmente que, a la postre, acaban convirtiéndose en una calamidad para la mayoría, esa mayoría cuyo bienestar -sin embargo- garantizaría precisamente el sostenimiento a largo plazo de esa prosperidad. Esto ya lo demostró el modelo de estado de bienestar que rigió en occidente desde la Gran Depresión de los años 30. Así que, muerto el estado de bienestar… ¿a quién debería de sorprender el que volvamos a las zozobras que tantos desastres (fascismo, nazismo y dos guerras mundiales incluídas) causó el ahora rehabilitado sistema del laissez faire, laissez passer?

Pero en este modelo hay también otro factor de desigualdad: el territorial. Y es que España se está convirtiendo para Europa en lo que Aragón es y ha sido con respecto a España merced a los designios del patrón económico centralista que ahora se implanta a escala europea. Los nuevos poderes que han tomado el control económico y político de la Unión han apostado por una arquitectura económica en la que, además de las desigualdades sociales, las desigualdades territoriales también están garantizadas. A la brecha entre ricos y pobres en la escala social se añade también la brecha entre países. Es la misma lógica que ha conseguido que, en el contexto español, Aragón haya retrocedido hasta pesar menos de la mitad de lo que pesaba hace un siglo. Cualquiera puede ver los efectos de este hecho en el ajado rostro de nuestro deshabitado, envejecido, estéril y abandonado país. Del mismo modo, el conjunto de España, merced a las decisiones del nuevo centralismo económico europeo, está llamado a seguir la misma pauta con respecto al emporio de las potencias centrales y septentrionales del continente. Lo estamos viendo ahora y, si no se pone remedio a esto, lo veremos cada vez con más claridad; aunque para entonces, cuando ya lo veamos de verdad claro clarinete, al igual que nos ha sucedido a los aragoneses, ya será demasiado tarde. Al tiempo.

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A Comisión Europeya publicó fa poco ro Informe sobre o Mecanismo d’Alerta 2014, un estrumento destinato á fer una abaluazión prebia d’a situazión economica d’aquers estatos miembros que tienen determinatos parametros economicos en desequilibrio ta ro que se considera una situazión deseyable. En el se mete de manifiesto dica qué punto ros efeutos d’as rezetas economicas que a Unión Europeya ha imposato á ro estato español han degradato a situazión d’as economías familiars e disparato os libels de pobreza. E tamién que países como Alemania, Olanda e Lucsemburgo acamatonan superábiz de tal grandaria que leban á pensar en una insana conzentrazión de l’autibidá e prosperidá en as zonas más ricas d’a Unión en detrimento d’as más perifericas e de base industrial más precaria.

Ye, á la finitiba, a biella istoria d’o capitalismo e a suya estendenzia á chenerar creximientos cualos benefizios se reparten tan desigualmén que, á ra postre, acaban combirtindo-sen en una calamidá ta ra mayoría, ixa mayoría cualo bienestar -manimenos- guarenziarba prezisamén o sustenimiento á largo plazo d’ixa prosperidá. Isto ya l’amostró ro modelo d’estato de bienestar que richió en ozidén dende a Gran Depresión d’as añadas 30. Asinas que, muerto ro estato de bienestar… ¿á quí eba de sosprender que tornemos ta ras angulemas que tantas esferras (faxismo, nazismo e dos guerras mundials encluyitas) causó o agora rabilitato sistema d’o laissez faire, laissez passer?

Pero en iste modelo bi ha tamién atro fautor de desigualdá: o territorial. E ye que España se ye combirtindo ta Europa en o que Aragón ye y ye estato con respeuto á España merzé á os desinios  d’o patrón economico zentralista que agora s’implanta á escala europeya. Os nuebos poders que han preso o control economico e politico d’a Unión han apostato por una arquiteutura economica en a que, antiparti d’as desigualdaz sozials, as desigualdaz territorials tamién son guarenziatas. A o saldo entre ricos e pobres en a escala sozial s’adibe tamién o saldo entre países. Ye a mesma lochica que ha aconsiguito que, en o contesto español, Aragón aiga retaculato dica pesar menos d’a metá d’o que pesaba fa un sieglo. Cualsiquiera puede beyer os efeutos d’iste feito en o machurrito rostro d’o nuestro desabitato, abiellato, bazibo e abandonato país. D’o mesmo modo, o conchunto d’España, merzé á ras dezisions d’o nuebo zentralismo economico europeyo, ye clamato á siguir a mesma pauta con respeuto á l’emporio d’as potenzias zentrals e setentrionals d’o continén. Lo semos beyendo agora e, si no se portia remeyo á isto, lo beyeremos cada begata más plateramén; anque ta antonzes, cuan ya lo beigamos de berdá claro clarinet, igual como nos ha suzedito á os aragoneses, ya será masiau tardi. Á o tiempo.

Publicato en Aragón Digital o 24-I-2014: http://www.aragondigital.es/noticia.asp?notid=116370&secid=21