¡Temps de que se enteren ya! / Temps que se n’assabentin ja!

Enhorabuena a Temps de Franja. Diez años y cien números después de su aparición su razón de existir es más evidente que nunca. Tanto, que algunos fantasiosos (y yo -lo reconozco sin pudor- tal vez esté entre los más osados lunáticos) nos lanzamos a soñar en lo que los próximos 10 años deberían ser en un mundo (o en un Aragón) ideal.

 

Yo cierro los ojos y sueño (¡veo!) un grupo de comunicación -sí, el grupo Temps– en el que la cultura, la visión del mundo y la información de las gentes que en Aragón viven y se expresan en catalán, llegan a sus convecinos también por radio y televisión (por supuesto, además de en papel e internet). Vivimos en la era audiovisual y la necesidad de ser espejo de nuestra imagen -necesitada de autoestima- y escaparate de nuestra realidad -necesitada de conocimiento y comprensión de propios y ajenos- exigen que nos esforcemos en llegar más lejos y, desde luego, todavía más cerca.

Quién sabe si las medidas contempladas en la Ley de Luengas de Aragón (miro con angustiada expectación al Viceconsejero de Cultura, presente en este acto) de apoyo a la producción y difusión de contenidos en nuestras lenguas propias pueden coadyuvar a acercar este ideal a la realidad. Es la misma esperanza que tenemos también los que solemos expresarnos en aragonés, nuestra otra lengua patrimonial aragonesa.

Hay que usar medios que multipliquen nuestra capacidad de transmitir esta realidad nuestra, de nuestra lengua y nuestra cultura, de nuestra existencia. Y hay que hacerla llegar más allá de los límites de estas comarcas. Hacia el Oeste, hacia el resto de Aragón, para que se conozca nuestra existencia, se valore, se asuma como propia y enriquecedora y se nos reconozca sin paliativos el lugar bajo el sol que nos corresponde. Hacia el Este, hacia nuestros vecinos catalanes, para que entiendan que nuestra lengua catalana es parte de nuestra identidad aragonesa. No nos encontramos en el supuesto que, por poner un ejemplo, citan a veces las personas transexuales al referirse a su problema de identidad sexual: “yo era una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre”. Que entiendan nuestros vecinos, con quien desde nuestra lengua común tenemos mayor capacidad de interlocución que el resto de los aragoneses, que un aragonés que habla su (nuestra) lengua catalana no es un catalán atrapado en un cuerpo aragonés.

Así que, con respeto y buen sentido hacia los del Este, los del Oeste y los de aquí, pero con la ambición que ya han demostrado quienes tan brillantemente han hecho realidad 10 años de Temps, me permito añadir a mis felicitaciones el augurio otros 10 años (al menos) de crecimiento, difusión y éxitos.

Maella, 7 de noviembre de 2010