CiU, la Travesía Central y la pregunta de los 153.000 millones

A su señoría, el eurodiputado de CiU, Don Ramón Tremosa i Balcells, debió de ponérsele “cara de haba” cuando recibió de la Comisión Europea la respuesta que insistentemente (casi con cabreo de niño impaciente que quiere su regalo ahora, ya, sin rodeos) venía demandando desde hacía varias semanas desde su escaño de Bruselas/Estrasburgo: “En lo que se refiere al proyecto del corredor Mediterráneo Ferrmed, la Comisión declara que este proyecto «exigirá cuantiosísimas inversiones», ¿podría la Comisión cuantificar estas «cuantiosísimas inversiones»?”.

Con la actitud farute y autosuficiente del que hurga con su palo en el interior de las cuevas para demostrar que él fue el valiente que acabó con el oso, insistió en que quería la respuesta que supuestamente le daría cetro y corona sobre lo que vale y lo que no en materia de comunicaciones ferroviarias transeuropeas por el Pirineo. Pero, lamentablemente para él, se encontró con que en la cueva había oso, que respondió a la incitación, que salió rugiendo en tropel… y que se merendó a Su Señoría fulminantemente.

Se inmoló él solito, con la expresión de estupefacción de quien no está acostumbrado a perder, y menos aún en liza contra un rival (porque CiU así lo quiso) tan bien conocido e invariablemente fácil de someter como Aragón. Se inmoló por tener la clara confianza en el trato de favor que a su partido y a Cataluña se le dispensa siempre en Madrid. De ahí ese documento de la Presidencia española de la Unión que fijaba como objetivo preferente la inclusión del corredor mediterráneo en la lista de proyectos europeos prioritarios. En opinión de CiU, toda una oportunidad para enmendar el “error de 2004”, año en que nuestra travesía fue incorporada a ese listado. De esa agenda española se alimentaría su atrevimiento al insistir en obtener cifras y condescendencia europea.

Pero no es de buen ganar el no interesarse por las causas de la caída del oponente. Acerquémonos al camposanto y leamos el epitafio grabado en la pesada losa que cubre la tumba en la que descansa el políticamente despanzurrado cuerpo del Señor Tremosa. En él se declara qué fue lo que le mató: “Los costes corresponden a todo el corredor de alta capacidad de transporte de mercancías [corredor Mediterráneo y su prolongación], que se calcula que serán de unos 153 000 millones de euros, según la hipótesis «intermedia». Y es que, comparados con los 8.696 millones en los que se cifra el coste total de la construcción del eje ferroviario de mercancías Sines/Algeciras-Madrid-París a través de un túnel de baja cota en el Pirineo Central, esos 153.000 millones hacen que la afirmación de que la travesía central es un costoso proyecto de dudosa viabilidad se convierta en un alegato de pura pamplina.

Así que, sin lanzar las campanas al vuelo, tenemos ahora en nuestras manos un argumento de peso como ninguno (válido tanto para tiempos de austeridad como de abundancia) para poder poner todo nuestro ternasco en el asador con la confianza en que nuestros esfuerzos por lograr los objetivos estratégicos de Aragón en materia económica, logística, de comunicaciones, de desarrollo sostenible, etcétera, etcétera, etcétera, pueden tener éxito -esta vez sí- incluso desde una perspectiva descarnadamente realista. Manda el dinero en Europa y en estos tiempos más que nunca.

¿Jugaremos como es debido esta baza en la conferencia informal de ministros de transporte de la Unión Europea para reflexionar sobre las futuras redes transeuropeas que vamos a tener en breves días en Zaragoza? ¿Conseguiremos que Comisión Europea y los Estados miembros -incluido el de España- visualicen sin problemas dónde merece más la pena poner dinero para mejorar el transporte ferroviario europeo y, a ser posible, sin más demora? Esperemos que así sea. No obstante, y por si acaso, algunos desde Chunta Aragonesista estaremos muy a la mira de lo que allí se diga y haga para que nadie se nos descuide, pues es de esperar que el lobby de Ferrmed quiera recuperar enseguida el terreno perdido.

Este tren no pasará dos veces por la capital de nuestro viejo país. En Aragón sabemos bien lo que es perder trenes y millones. Confiemos en que otra pregunta del millón como la del Sr. Tremosa, pero esta vez desde el lado aragonés, no dé al traste con nuestra inesperada -quién sabe si precaria- ventaja actual.

(Publicado en Aragón Digital: http://www.aragondigital.es/asp/noticia.asp?notid=73495&secid=21)