Canfranc: la pelota en nuestro tejado

Parece ser que las elecciones regionales francesas han dejado al Gobierno de Aragón inexplicablemente frío. Así se deduce de la total ausencia de reacción oficial a sus resultados de nuestro Presidente, antaño tan entusiasta de las relaciones transpirenaicas. Cuando se cumplen 40 años del cierre de la línea férrea Zaragoza-Pau, que en la región de Aquitania vayan a gobernar de nuevo los socialistas (con un firme promotor de la reapertura del Canfranc como Alain Rousset de Presidente) en coalición con los Verdes y el Partido Occitano (formación hermana de CHA al otro lado de los Pirineos) durante los próximos seis años ya no le dice nada al Sr. Iglesias en su fin de reinado.

Sin embargo, será esa coalición la que en los próximos seis años habrá de reabrir la línea hasta Bedous (las obras ya están en marcha) y, desde ahí, proseguir los trabajos con un nuevo contrato programa con el Estado francés hasta el túnel de Canfranc. Ya sabemos que esta línea no tiene la consideración de infraestructura de interés continental para la UE pero… ¿ha dejado de motivarle a nuestro Gobierno esta reivindicación unánime de los aragoneses? ¿Descarta lo “bueno” al alcance de la mano por el “mejor” de la travesía central del Pirineo cuando nadie le obliga a excluir una para obtener otra?

El carácter regional de la línea Zaragoza-Pau (si es que, una vez reabierta, funcionase de forma tan meramente “regional” como dicen) no la hace ni un ápice menos interesante para los intereses de Aragón y de sus vecinos del norte. No se justifica la más mínima tibieza en este sentido. Así lo pudimos comprobar el pasado viernes en la Asamblea General de la Alianza Libre Europea (partido político europeo al que pertenece CHA) celebrada en Venecia, en donde recabamos una colaboración de las fuerzas regionalistas y nacionalistas de Europa en la atención de las instituciones de la UE y de los Estados miembros al desarrollo de las redes que hacen posible la permeabilización de las fronteras y la potenciación de toda clase de intercambios. El absoluto fracaso de la iniciativa INTERREG en Aragón, debido a la persistencia de barreras a la comunicación transfronteriza puramente físicas, hacen que cualquier intento voluntarista por hacer que nuestras relaciones con Francia sean tan fluidas como con nuestras comunidades autónomas vecinas sea una entelequia en la que enterrar millones de euros.

Siempre se ha acusado a Francia de no corresponder a nuestros esfuerzos por abrir las comunicaciones transpirenaicas. Ahora son ellos los que trabajan en la reapertura del Canfranc y la pelota, por tanto, está en nuestro tejado para renovar el trazado e implantar el ancho de vía europeo. El Gobierno de Aragón debería moverse con garbo para conseguir de Madrid una inversión de poco más de 400 millones de euros (frente a los 3.000, 4.000 y 5.000 que se han otorgado a Valencia, Barcelona y Madrid para sus respectivas redes de cercanías) para corresponder al esfuerzo francés. ¿A qué están esperando?

(Publicado en Heraldo de Aragón el 8 de abril de 2010)