Balonmano extranjero

Parece confirmarse que los medios de comunicación de España han debido de darle la independencia Aragón. Es lo que se verifica no ya ahora, sino a lo largo de una tendencia, que dura ya algunos lustros, hacia un creciente postergamiento de Aragón y lo aragonés de ese espejo de un país que son sus medios de comunicación de ámbito general. Es este un hecho bien conocido de los aragoneses que, si bien suscita reacciones airadas entre nosotros, éstas rara vez trascienden del nivel de la calle. Aunque alguna vez sí: recuerdo que hace bastantes años, en un artículo en el ABC, Federico Jiménez Losantos observaba este enojo de los aragoneses, pero lo valoraba desde la crítica. Le parecía absurdo que a sus paisanos les cabrease no salir en los telediarios cuando estimaban que algo de lo suyo lo merecía. Tal vez en su castrante imaginario de lo aragonés era impensable ser de la tierra noble y no ser -como tal- jodido y agradecido, anticipándose en cierto modo al concepto “marceliniano” (y “bielano”, “alcaldiano” y “barreniano”) de la lealtad aragonesa a España .

Pero el hecho es que yo, como seguramente la gran mayoría de los aragoneses, ante el absoluto silencio con el que los medios de comunicación de ámbito estatal (públicos y privados) “jalearon” la gesta europea de nuestro CAI-Aragón de balonmano, me sentí tan ignorado por la civilización española como pudiera serlo un completo y desconocido extranjero. En aquellas semanas en las que los progresos y el juego del balonmano aragonés en el torneo EHF entusiasmaban a estas gentes del noreste, los nadales, pedrosas, alonsos, gassoles y los sempiternos madriles, barcelonas y valencias, incluídos sus figurines futboleros de pasarela mediática seguían copando el 100% del interés de los medios españoles de gran alcance. Acostumbrados, como nos pasó con la Expo, a que, tratándose de algo aragonés, no haya ecos más allá de las rayas de Ariza y Fraga hasta que nos dieron el “premio”, algunos esperábamos que tales nuevas se difundiesen con ocasión de la final del torneo. Vana esperanza. Ni una línea, ni diez segundos de telediario. ¡Cómo esperar siquiera un titular!

En esto, como en tantas otras cosas, somos una gente extraña al interés general español. Aragón y lo que nos pase tiene casi el mismo interés para el acervo social español que lo que suceda en Luxemburgo, Finlandia, Australia o Burkina Faso. Somos un punto perdido en un círculo muy periférico del imaginario colectivo español, para el que lo que haga un CAI-Aragón es como lo que hiciera un supuesto CAI-Tayikistán, CAI-Patagonia o CAI-Cochabamba. Así las cosas, ¿cómo vamos a tener abonos en el AVE? Para eso habrá que irse a España, a la “chachi”, a la de verdad, a la que corta bacalao. Por que desde aquí, hoy por hoy, con ese lejano país los lazos son tan débiles… “Siento que te estoy perdiendo…”